Caso Clínico #91: Síndrome de Page
Mujer adulta trasplantada renal es sometida a punción biopsia renal.
Como complicación del procedimiento, presenta hematoma periinjerto post punción sin evidencias de sangrado activo según se muestra en angioTC (ver imagen).

En las horas posteriores al procedimiento, la paciente comienza con elevación de las cifras de presión arterial previamente controladas, sin otros síntomas acompañantes relevantes.
Se planteó el diagnóstico de síndrome de Page.
El síndrome de Page se define por la compresión extrínseca del parénquima renal —habitualmente por un hematoma subcapsular o perirrenal— que genera isquemia relativa y activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona, con el consecuente desarrollo de hipertensión arterial secundaria.
Desde el punto de vista fisiopatológico, este fenómeno guarda analogía con el modelo de hipertensión renovascular de Goldblatt, aunque en este caso la alteración no se produce por compromiso de grandes vasos sino por cambios microvasculares inducidos por la presión externa sobre el riñón.
Si bien históricamente el síndrome de Page se asociaba a traumatismos —en particular deportivos—, en la práctica actual ha cambiado su epidemiología. En series contemporáneas, una proporción significativa de los casos ocurre en el contexto de trasplante renal, siendo la biopsia del injerto una de las causas más frecuentes.
En el riñón trasplantado, el cuadro suele presentarse de forma más aguda, combinando hipertensión arterial con deterioro de la función del injerto, lo que lo diferencia del fenómeno en riñones nativos, donde la evolución puede ser más insidiosa.
El diagnóstico se basa en la sospecha clínica —hipertensión de novo o de difícil control tras un procedimiento— y la confirmación mediante métodos de imagen, siendo la tomografía y la ecografía herramientas centrales.
En cuanto al tratamiento, existe una tendencia actual hacia estrategias menos invasivas. El manejo médico con inhibidores del sistema renina-angiotensina suele ser efectivo en muchos casos, aunque en situaciones de compromiso significativo del injerto o persistencia del cuadro puede requerirse drenaje percutáneo o intervención quirúrgica.








